LASAIGUES Y GATTIKER: DOS APELLIDOS QUE VUELVEN A VESTIR LA CAMISETA ARGENTINA.

Alejandro Lasaigues y Roby Gattiker marcaron una época, fueron números uno y campeones del mundo cuando el pádel argentino comenzaba […]

Alejandro Lasaigues y Roby Gattiker marcaron una época, fueron números uno y campeones del mundo cuando el pádel argentino comenzaba a escribir algunas de las páginas más importantes de su historia internacional. Más de tres décadas después de aquel primer título mundial de 1992, sus nombres vuelven a aparecer juntos en una Selección Argentina. Su presencia en el FIP Senior World Cup 2026 representa mucho más que jerarquía deportiva: es historia, identidad y un enorme símbolo para el equipo que defenderá el título en Buenos Aires.

Buenos Aires, septiembre de 2026.- Hay nombres que necesitan una presentación. Y hay otros que, dentro de un deporte, alcanzan con pronunciarlos.

Alejandro Lasaigues y Roby Gattiker pertenecen al segundo grupo.

Hablar de ellos es volver a una época fundamental del pádel argentino. A los años en los que las canchas estaban llenas, el deporte atravesaba uno de sus grandes momentos de popularidad en nuestro país y una generación extraordinaria de jugadores argentinos empezaba a construir un prestigio que después viajaría por todo el mundo. Ale y Roby fueron protagonistas de ese tiempo. Pero también fueron mucho más que eso. Fueron una de las parejas que ayudaron a establecer qué significaba ser los mejores del mundo. Y ahora, más de treinta años después de haber conquistado juntos el primer Campeonato del Mundo, sus nombres vuelven a encontrarse en una lista de la Selección Argentina.

CUANDO SER NÚMERO UNO SIGNIFICABA GANARLO TODO

Lasaigues y Gattiker comenzaron a jugar juntos en 1992. Lo que ocurrió después forma parte de la memoria grande de este deporte. Durante cinco temporadas consecutivas, entre 1992 y 1996, dominaron el pádel mundial y terminaron como la pareja número uno. Pero los rankings cuentan solamente una parte de aquella historia. La otra se construyó en las canchas. En una época con enormes jugadores argentinos y una competencia que empezaba a organizarse internacionalmente, Lasaigues y Gattiker se convirtieron en la referencia. Eran la pareja a vencer. Y pocas veces alguien conseguía hacerlo.

1992: EL PRIMER MUNDIAL, LA PRIMERA CORONA

Hay una fecha que permite dimensionar perfectamente lo que representan. En 1992 se disputó entre Madrid y Sevilla el primer Campeonato del Mundo de Pádel de la historia.

Argentina se consagró campeona mundial por selecciones. Y en el Campeonato del Mundo por parejas, los campeones fueron Alejandro Lasaigues y Roberto Gattiker. No fue solamente un título. Fue el primer Mundial.

La primera vez que el pádel organizaba una competencia de esa dimensión para determinar quiénes eran los mejores del planeta. Y arriba de todo quedaron dos argentinos.

Dos años después, en Mendoza 1994, volvieron a hacerlo. Y en Madrid 1996, otra vez. Tres Campeonatos del Mundo consecutivos por parejas: 1992, 1994 y 1996. Una secuencia que convirtió a Lasaigues-Gattiker en uno de los apellidos compuestos más reconocibles de la primera gran época internacional del pádel.

DOS CAMINOS, UNA MISMA HISTORIA

Después sus carreras siguieron diferentes caminos. Lasaigues continuó acumulando títulos y números uno. Su nombre quedó definitivamente asociado a la época dorada del pádel argentino y, después de su retiro, siguió vinculado al crecimiento y desarrollo del deporte.

Gattiker también continuó escribiendo su propia historia. En 1998 volvió a ser campeón mundial por parejas, esta vez junto a Cristian Gutiérrez, confirmando una longevidad competitiva que terminaría convirtiéndose en una de sus grandes señas de identidad.

Pero por encima de los títulos individuales quedó una imagen que atravesó generaciones: Lasaigues y Gattiker juntos. Una pareja que para muchos argentinos representa una época.

VOLVER A VESTIR LA CELESTE Y BLANCA

El FIP Senior World Cup 2026 permitirá recuperar parte de esa historia.

Alejandro Lasaigues y Roby Gattiker integran el equipo masculino elegido para representar a la Argentina en Buenos Aires, junto a otros grandes nombres de diferentes generaciones del pádel nacional.

Y ahí aparece el verdadero significado de su presencia. Porque tenerlos dentro de la Selección no significa solamente sumar dos jugadores con experiencia. Significa incorporar dos campeones del mundo, dos ex números uno y dos referentes que conocen como pocos lo que representa competir con la camiseta argentina.

Para los compañeros más jóvenes, compartir un equipo con ellos significa convivir con una parte de la historia que muchas veces conocieron a través de relatos, fotografías o videos. Para los rivales significa encontrarse del otro lado de la red con dos apellidos reconocidos internacionalmente. Y para el público argentino significa algo todavía más emocional: volver a verlos defendiendo nuestros colores.

EL CARTEL DE UNA SELECCIÓN LLENA DE HISTORIA

La Selección Argentina que disputará este Mundial tiene una característica extraordinaria. En su lista conviven diferentes generaciones de grandes jugadores.

Agustín Gómez Silingo, Cristian Gutiérrez, Miguel Lamperti, Tito Allemandi, Federico Quiles, Gastón Malacalza, Hernán “Bebe” Auguste y otros nombres que dejaron su marca en distintas etapas del pádel profesional compartirán equipo.

Pero Lasaigues y Gattiker llevan la línea del tiempo todavía más atrás. Ellos conectan a Buenos Aires 2026 directamente con los primeros Mundiales, con aquella Argentina que dominaba el deporte en los años noventa y con el nacimiento de una competencia internacional que hoy reúne a selecciones de todo el planeta.

Su presencia le entrega al equipo argentino algo difícil de medir en una estadística: cartel. Prestigio. Historia. Identidad.

Cuando una delegación extranjera vea sus nombres en la nómina argentina no estará viendo solamente a dos jugadores Senior. Estará viendo a dos hombres que fueron campeones cuando comenzaba a escribirse la historia mundial de este deporte.

EL MUNDIAL DE LAS LEYENDAS

La propia esencia del FIP Senior World Cup ayuda a entenderlo. El movimiento Senior representa una parte fundamental del legado del deporte: jugadores y jugadoras experimentados que funcionan como vínculo entre las generaciones que construyeron el pádel y aquellas que hoy continúan desarrollándolo.

Buenos Aires recibirá del 14 al 19 de septiembre la cuarta edición del Mundial Senior, la primera que se disputa en la Argentina y también la primera en Sudamérica.

Argentina llegará, además, como campeona mundial masculina, después del título conseguido en La Nucía 2024.

Defender esa corona en casa ya sería especial. Hacerlo con algunos de los nombres que construyeron el prestigio mundial del pádel argentino lo transforma en algo todavía más grande.

LA HISTORIA VUELVE A CASA

Pasaron 34 años desde aquel primer Mundial de 1992. Cambió el pádel. Cambió la velocidad. Cambiaron las palas, las canchas, los circuitos, los premios, las transmisiones y la dimensión internacional del deporte.

Pero algunos nombres permanecieron.

En 1992, cuando el pádel disputó su primer Campeonato del Mundo, Alejandro Lasaigues y Roby Gattiker estaban ahí. Vestían la camiseta argentina. Fueron campeones por selecciones. Y juntos levantaron el título mundial por parejas.

En 2026, cuando el FIP Senior World Cup llegue por primera vez a nuestro país, también estarán ahí. Otra vez juntos. Otra vez representando a la Argentina.

Y eso explica, quizás mejor que cualquier estadística, lo que significa este Mundial. Porque el FIP Senior World Cup no reúne solamente jugadores. Reúne historias.

Y pocas historias representan tanto al pádel argentino como la de Ale Lasaigues y Roby Gattiker.

Treinta y cuatro años después de aquel primer Mundial, dos de los hombres que ayudaron a construir nuestra historia vuelven a ponerse la camiseta argentina.

Esta vez, en casa.